Además de la paradoja entre el nombre y el sistema de apertura, hay algo mucho más preocupante y difícil de capear en los abrefáciles de los paquetes de galletas. Un engaño, un truco barato con el que
nos inducen a consumir más y de una forma más inmediata:

El abre fácil de las pelotillas
¿Habéis visto a qué nivel colocan el abre fácil? En la cuarta galleta. Así que no sólo
te están obligando a comer cuatro galletas, si no que tienes que comerte otras tantas más para poder enroscar la parte desalojada del paquete de celofán y evitar que se humedezcan, haciéndolo tú en tu propio estómago.

El cierre fácil de toda la vida.
Y ahora viene el máximo recochineo:

Vivan las asociaciones libres, claro que sí.
¿Así es como nos cuidáis o como cuidáis el negocio, eh, eh, eh?
¿Cómo evitar esto?
He descubierto que mi madre Madricil, en lugar de estrujar el papel de celofán para cerrar el paquete, lo dobla hacia adentro como si estuviera haciendo el embozo de un paquete envuelto en papel de regalo y luego pone el paquete boca abajo.