No le hagáis caso a la Wikipedia. A efectos prácticos, sólo hay 3 tipos de escalones: Los de un paso, los de dos y los de paso y medio.
Los escalones cortos, de un paso, son los más comunes; son los típicos de las escaleras corrientes, y te los meriendas sin problemas, pisando con un sólo pie cada escalón.
Escalones de un paso.
Los escalones largos, de dos pasos, son un poco más incómodos que los primeros ya que entre escalón y escalón tienes que dar un paso, de modo que ambos pies pasan por cada escalón. Por suerte no suele haber más de 5 seguidos.
Escalones de dos pasos (Vistos en PowersCourt, Dublín)Y por último, están
los escalones de paso y medio. Esos escalones que intentas sortear dando primero
un paso largo, y luego
otro paso más largo todavía; y como ves que a partir de ese momento nada puede ir a mejor, en el tercer escalón decides dar
dos pasitos cortos, quedándote al borde de ese mismo escalón.
Con suerte, en ese momento estarás a un paso para llegar al final de la escalera. Si no, te sentirás como cuando tenías 4 años y bajabas los escalones de uno en uno, pisándolos con los dos pies. O como cuando jugabas a andar por la calle sin pisar las líneas de las baldosas. Un
flashback de lo más melancólico, de no ser porque hace sentirte como un maldito patoso. Ánimo,
los escalones de paso y medio están ahí fuera esperando a que caigas en su trampa, y nunca sabrás que se trata de este tipo de escalones hasta que no hayas andado un par de pasos en ellos.
Escalones de paso y medio. ¿Parecen inofensivos, verdad?